Un paso humano donde importa
Cuando un valor parece mal o la confianza es baja, el flujo se detiene y pregunta a una persona en vez de adivinar. Lo demás funciona solo.
Automatización en la que confiar
El objetivo no es cero personas, sino personas solo donde aportan algo.
Pregunta si duda.
Los valores dudosos van a una persona, no a tus sistemas.
Tú pones el límite.
Decide qué importes, campos o casos necesitan siempre una persona.
Un clic para decidir.
Aprueba, corrige o rechaza desde un mensaje breve con los detalles.
Cómo funciona en tres pasos
Mapeamos la tarea, construimos el flujo a precio fijo y luego lo gestionas tú o nosotros.
Una llamada para mapearlo
Recorremos la tarea y acordamos dónde debe decidir una persona.
Un flujo que funciona, precio fijo
Construido con tus cuentas reales, con el paso humano en su sitio.
Lo gestionamos o te lo quedas
Lo alojamos y supervisamos, o entregamos el flujo y lo gestiona tu equipo.
Lo que entregamos
Un flujo que sabe cuándo parar y las reglas detrás.
Las reglas
Límites escritos para cuándo debe decidir una persona.
El paso de revisión
Un mensaje breve con los detalles y una elección clara.
El registro
Quién decidió qué y cuándo, guardado con el flujo.
Límites
Límites escritos para cuándo debe decidir una persona.
Revisión
Un mensaje breve con los detalles y una elección clara.
Decisiones
Quién decidió qué y cuándo, guardado con el flujo.
Registro
Cada decisión humana queda registrada.
Preguntas frecuentes
Cuando un valor parece mal, falla una comprobación o la confianza está bajo tu límite.
Desde un mensaje breve con los detalles y la opción de aprobar, corregir o rechazar.
No. Solo esperan los casos dudosos. Los claros pasan directamente.
Un precio fijo, acordado tras la primera llamada, cuando conocemos los sistemas y el volumen.
Entonces lo decimos en la primera llamada. A veces una lista de control o un formulario sencillo es mejor.
Automatiza la rutina,
conserva el criterio
Enséñanos la tarea. En una llamada te diremos dónde debe seguir participando una persona.